08 marzo 2008

SENDERO DEL BARRANCO DE VALDEAZORES (P.N.DE DESPEÑAPERROS)

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Caminos que se hacen bajo la amistad de los pasos. Porque los caminos son de todos y el verde de la esperanza !
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Y las mismas e idem. al Sendero, más bien carril obligado a partir de ahora, del Barranco de Valdeazores que se describe con todo detalle en el panel informativo instalado junto a la Casa Forestal del mismo nombre

Y por lo visto y disfrutado que, muchas gracias y recíprocas, Parque Natural de Despeñaperros !!!

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Y volviendo sobre nuestros pasos, ya carril todo hacia abajo y seguido, allá que dejamos la fauna, flora y toda esta vida sobre la montaña; altura que abandonamos inlcuida; y más que soñar la vida, habrá que luchar para que todo esto no se pierda.
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Fauna que se nos acerca en forma de libertad sobre este cielo tan azul y comprometido. Grandioso y hermoso ejemplar de buitre leonado que parece saludarnos, volando en círculo tras círculo sobre nosotros
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Con el Monumento Natural "Los Órganos" como referencia del sentido de la altura y belleza; y autovía A-4 abajo, como muestra de la pequeñez del hombre y pulso del progreso. Segundo enlace que observamos además en construcción y sobre este paisaje tan protegido. Punto y seguido de lo dicho, y sobre el futuro que nos ronda.
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Collado de la Aviación, panel informativo incluido, con vistas al frente y a ambos lados del Desfiladero de Despeñaperros para hacer honor a su nombre sobre la panorámica y Puerta de Andalucía sobre la que nos encontramos
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Y porque no todo era piedra bajo nuestros pasos... Aquí, flor de la jara pringosa ( Cistus ladanifer L.) que se descubrió ante nuestra mirada ! Vegetación ésta que aflora como sustituto del sotobosque mediterráneo por degradación del mismo.
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Lugar que aprovechamos para ese alto en el camino y avituallamiento; junto a estas enormes cuarcitas, tan abundantes sobre el terreno que pisamos
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Aquí, una artificial y de lo mas anclada y quieta
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Con unas vistas sobre el cielo azul y el horizonte que para las aves de otros lugares las quisieran
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Camino que, al final, en un sube y baja, y a pierna suelta de la que se agarra, nos deja sobre esta explanada en donde existe un pequeño refugio que sirve como tal y puesto de vigilancia contra incendios
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Carril que, como observamos, atraviesa un pinar de repoblación, con alcornoques a un lado y otro del camino
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...sobre esta naturaleza tan viva como propia.
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Y que, en un abrir y cerrar de ojos, y tras un abrir y cerrar de alambrada, nos coloca...
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Cortafuegos hacia atrás y sobre nuestros pasos que nos colocamos de nuevo sobre el cruce de caminos anterior para acercarnos hasta el Collado de la Aviación, nuestro próximo destino
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Aquí y hoy, reflexionando, como un enorme agujero en el tiempo sobre nuestras cabezas y por todo lo que pudo ser esto en su época
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Ruinas que vemos y tocamos, observando a la vez este grandioso paisaje sobre el horizonte
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Cortafuegos que te deja sobre las ruinas de este castillo-fortaleza que guardaba el desfiladero de la Losa, y que estuvo ocupado, antes de la batalla de las Navas de Tolosa, sobre 1212, por los musulmanes almohades
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... las ruinas del Castillo de Castro Ferral que tenemos al final de este cortafuegos; en el que en el centro, allá a lo lejos, vemos enormes montes de planchas arrrancadas a los troncos de los alcornoques para la obtención del corcho.
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Pista que al poco desemboca en un cruce de caminos. El de la izquierda, y que vemos detrás de nosotros, conduce al Collado de la Aviación y que nosotros tomaremos a la vuelta después de visitar...
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Guarda forestal que nos informa sobre la normativa de esta zona. Prohibición incluida sobre uso del sendero que hemos traido, por ser zona de reserva y protegida (sin señalización por contra como le decimos) y sobre la pista que tomaremos para la vuelta y que ahora continuamos hacia arriba. Informándonos además que sobre el mes de mayo ya hay que pedir permiso o decir al menos que por aquí andaremos por el tema de los incendios.
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Sendero que, sobre la cota de los 975 m.a,. ya nos cruza con el carril que asciende desde la Casa Forestal de Valdeazores y sobre el que hacemos una pequeña parada para ese tentempié que te levanta.
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Aquí vemos uno más cerca, con su tronco al desnudo y esa tonalidad y aspecto tan característicos
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Alcornoques que vemos y veremos durante todo el recorrido, con sus troncos pelados y al rojo vivo por esa desnudez ocasinada por la extracción de su corteza para la industria del corcho
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Castañar incluido y que deberemos de atravesar para al poco cambiar de margen del barranco
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Con parada incluida y verde, de vez en cuando, como referencia de este paisaje tan característico; mezcla de autóctono y repoblado
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Pequeña poza de agua que nos encontramos al poco y máximo caudal del arroyo observado como referencia y espejo del paisaje
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Sendero que de vez en cuando hay que salvar por estos estrechos pasillos en piedra y como en forma de puente y presa
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Sendero que según nos dijeron más arriba ahora anda en la prohibición más absoluta por ser área de reserva. Pero que por contra no está indicado por ninguna señal que expresamente lo diga. Así que mochila y pierna suelta que nos dejamos caer hacia arriba, con el depósito lleno de gasolina
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Autovía esta que deberemos de cruzar, con toda la precaución del mundo, recorriendo por su arcén derecho, un centenar de metros arriba, y que abandonaremos, tras la señal indicada del Barranco del Valdeazores, para tomar el sendero que vemos a la derecha de la fotografía
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Inicio de la ruta sobre el Restaurante Jardines de Despeñaperros, junto a la A-4


SENDERO DEL BARRANCO DE VALDEAZORES (P.N.DE DESPEÑAPERROS)

Hoy nos acercamos hasta el Parque Natural de Despeñaperros, para disfrutar de parte de su riqueza ambiental y singular orografía. Parque que es el cuarto de la provincia de Jaén y que está situado al Norte de la misma, en pleno corazón de Sierra Morena.
La ruta la iniciamos junto a la Autovía de Andalucía (A-4), a unos doscientos metros del Restaurante Jardines de Despeñaperros, dentro ya del mismísimo Parque. Enclave que fue declarado como tal en 1989 y que cuenta con una superficie de 7.649 hectáreas; siendo uno de los menos extensos pues de Andalucía pero no por ello carente de grandeza e importancia.
Sus terrenos se formaron por la erosión del río del mismo nombre que lo atraviesa sobre los materiales de Sierra Morena. Erosión que, junto con la de los elementos meteorológicos, dio lugar a unas características y sorprendentes formaciones rocosas. Elevaciones no demasiado altas separadas por barrancos poco profundos pero muy abruptos. En donde por suerte viven las principales comunidades de vegetación que resaltan principalmente en primavera y en otoño.
Con desfiladero incluido, de donde ha tomado el nombre, única salida natural de Andalucía hacia la meseta Castellano-Manchega y viceversa, cuenta con una altura mínima del terrero de 600 m. y una máxima de 1.174 metros. Encerrando además una rica variedad de fauna así como de belleza paisajística. Endemismos, que alcanzan la cifra de la treintena, como el Dianthus crassipens o la Centaurea citricolor, un cardillo exclusivo de Despeñaperros, en peligro de extinción, conviven en estos espacios, únicos en Andalucía; adaptándose muy bien a la climatología de la zona, clima Mediterráneo templado, con sequía y calor en verano e inviernos por lo general no muy rigurosos.
Añadir que al oeste del desfiladero se extiende un amplio bosque formado por encinas, alcornoques, quejigos y robles melojos en zonas húmedas, y pinos de repoblación, tanto piñoneros, como carrascos y negrales. Abundando también el matorral, con especies como el lentisco, labiérnago, mirto, madroño, acebuche, espadaña, el espino negro, brezos, jaras y coscojas.
Sirviendo además de refugio de numerosas especies de animales como el gato montés, el lince, la nutria o meloncillo, amén de las rapaces como el águila imperial (la reina de las águilas ibéricas), águilas perdicera y real, azor o búho real; junto con especies tan vivas, pero tristemente deseadas para la caza como el ciervo y jabalí, nos dan en qué pensar sobre el progreso cuando hay además que construir autovías por lugares tan en peligro de extinción y peculiares como estos.
Paso obligado que sirvió en la antigüedad para asentamientos, allá sobre el Neolítico, como dan fe las pinturas rupestres de tipo esquemático existentes en los abrigos de Los Órganos y La Cueva de los Muñecos. Amén de romanos y árabes que por aquí pasaron, conservándose aún algunas de sus construcciones (de las que hoy visitaríamos unas ruinas como muestra), quedándose a vivir, batalla tras batalla, conquista tras conquista (librándose aquí una de las más sonadas, la de las Navas de Tolosa de 1212), sobre este difícil pero seguro terreno. Sirviendo antaño como ejemplo, no haciendo tanto en el tiempo, como refugio de estas sierras, a bandoleros como José María El Tempranillo y otros para refugiarse y hacer de las suyas. Camino Real de Sevilla a Madrid que era un peligro atravesarlo sin que asaltaran al viajero y que por mandato real, cursado por Carlos III, se ordenó que fuesen colonizadas para evitar esa soledad en la que se amparaban. Y así, surgieron poblaciones como Santa Elena (en cuyo término municipal se encuentra el área protegida del Parque Natural, quedando ésta al Sur del mismo), La Carolina, Miranda del Rey y Aldeaquemada.
Pero volvamos al recuento de los pasos y ya sobre nuestro presente más inmediato…Decir primeramente que, aunque nosotros tomamos el sendero que parte barranco arriba y que se anuncia en muchas publicaciones de la Junta de Andalucía, después nos enteramos por un empleado de Medio Ambiente, que nos interceptó en la incorporación al carril, que dicho recorrido está siendo prohibido dada la zona de reserva por la que pisamos; debiendo de tomar pues la pista que parte de la Casa Forestal de Valdeazores (véase el panel informativo de la fotografía adjunta) y que haríamos a la vuelta. Pero bueno, el sendero estaba abierto y no había ninguna indicación de prohibido el paso a la vista; así que, esto es lo que nos encontramos y nos echamos a la espalda más recta.
Desde dicho restaurante, sobre una cota de 700 m.a., cruzamos, con muchísima precaución, la A-4; y al poco, ya sobre el margen derecho de la autovía, a unos cientos de metros, a la derecha de la señal indicativa del Barranco de Valdezaores, hendedura arriba que nos calzamos.
En su primer tramo, el sendero asciende por la ladera izquierda del barranco, siguiendo prácticamente la conducción de agua para suministro de este restaurante. Toda esta zona primera que pisamos ha sido intensamente repoblada, tanto con pinos, en la ladera de la solana, como con cipreses de distintas especies, en la umbría. Conforme se asciende, se puede ver cómo la vegetación autóctona va ganando terreno poco a poco. Vegetación más verde e intensa que se encuentra en la ladera umbría del barranco, constituida por un monte mediterráneo húmedo en el que se entremezclan las encinas, los alcornoques, los quejigos, los robles melojos, los acebos.
El trazado atraviesa ahora un castañar en el que existe un manantial, sobre el que hacemos una pequeña parada para reagruparnos y poder disfrutar mientras del ambiente del bosque caducifolio antes de continuar con la ascensión que continúa e imparable.
Pasos que continuamos, unas veces en la ladera de solana y otras en la de umbría, hasta toparnos al final con un cruce de caminos ( el de la pista al principio comentada, sobre una cota de 975 m.a.) y en donde hacemos una pequeña parada para ese tentempié que te renueva. Punto en donde nos interceptó mientras el guarda forestal para explicarnos lo de la prohibición del sendero que hemos traído paso arriba.
A continuación, y con ese giro a la izquierda, sobre la pista que pisamos, ( a la derecha y hacia abajo conduce a la A-4, siendo nuestro camino de regreso hacia la Casa Forestal de Valdeazores), proseguimos con el camino más inmediato.
A escasos metros de este intercepción nos encontramos con un nuevo cruce de caminos; el de la izquierda, que tomaríamos después a la vuelta, conduce al Collado de la Aviación; el de la derecha, que prosigue hacia abajo, hacia las ruinas que visitamos del Castillo de Castro Ferral; a las que se accede por un ancho cortafuegos y en donde observamos, en su centro, enormes montones de cortezas del árbol del alcornoque, que abunda por esta zona, y a los que podemos identificar por el color rojizo de sus troncos, una vez desprovistos de esta "piel" tan provechosa. Castillo de Castro Ferral, adelantado de Sierra Morena, que se alzó ocupando un lugar dominante al Sur de la Peña de Malabrigo.
Después de visitar estas ruinas y volviendo sobre nuestros pasos, nos dirigimos hasta el anterior cruce de caminos para, en unos 3 km. de éste y entre pinares de repoblación, poder visitar el Collado de la Aviación (a unos 1.030 m.a.). Refugio incluido y pequeña construcción en piedra que sirvió, durante la guerra civil española para vigilar el acercamiento de los aviones y, posteriormente, para resguardo de pastores y como punto de vigilancia de posibles incendios. Paraje que nosotros utilizamos hoy para hacer otro alto en el camino y tomarnos ese bocadillo que alimenta.
Junto a este refugio, detrás de un pequeño mogote de cuarcitas, parte un senderillo hacia el Este que conduce, a través de un pequeño bosquete, en el que se mezclan pinos, encinas, alcornoques, quejigos y robles, primero, y de una zona rocosa, después, hasta un pequeño mirador desde el que podemos disfrutar de unas magníficas vistas del desfiladero de Despeñaperros, sobre el que hacemos un ligero avistamiento de las rapaces y carroñeras que por aquí vuelan como aves por su casa; amén de los numeros disparos de las digitales para traernos ese recuerdo inolvidable.
El regreso lo hacemos por el mismo camino que nos trajo, pista hacia atrás, ya toda hasta la Casa Forestal de Valdeazores, y que discurre justo al otro lado del Barranco como vemos; para terminar de nuevo, tras unos cientos de metros caminando junto y en paralelo a la Autovía A-4, en el Restaurante Jardines de Despeñaperros en donde nos esperaba el autocar para traernos de vuelta a Granada.
Ruta de hoy que nos ha servido para caminar un poco por otro de los Parques Naturales de ésta, nuestra Andalucía; además de saborear de una pequeña parte de esa gran riqueza botánica de la zona que ha sido alabada por un gran número de importantes naturalistas a nivel mundial.
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Acceso: Desde Granada tomando la A-44 y a continuación la A-4, hasta el Restaurante Jardines de Despeñaperros en autorcar (unas 2 h.aprox. - 1h.45 m. para el regreso - )
- Itinerario: Restaurante Jardines de Depeñaperros, Sendero Barranco de Valdeazores, pista, ruinas Castillo de Castro Ferral, Collado de la Aviación, pista, Casa Forestal de Valdeazores, Restaurante Jardines de Despeñaperros.
- Trayecto: circular
- Distancia del recorrido: unos l6,7 km. aprox.
- Participantes: Club de Senderismo El Bastón
- Dificultad: baja-media
- Duración: 6 h. con descansos incluidos.
- Máximo desnivel alcanzado en la ruta: 340 m.
- Agua: Restaurante Jardines de Despeñaperros.

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